Se acerca el verano y uno poco puede hacer por dejar de sentir esa nostalgia extraña que le acecha cuando piensa en los sitios donde ha estado. Llegar a Ilha Grande en barco te deja imágenes como ésta; aguas cristalinas, dos pequeños embarcaderos y las casas entre el mar y la selva. Todo envuelto en un halo de tranquilidad incomparable.
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